miércoles, octubre 19, 2005

Pubertad y Adolescencia

Mi paso de la pubertad a la adolescencia fue muy rápido. Un día, a los 12 años, vi mi cuerpo lleno de pelos. Pelos en las piernas, en las manos, en el pecho. Era como entrar en un cuento de Kafka. Fue tal mi impresión que dejé de ir a la playa a jugar con mi balde, porque me parecía inapropiado.

Desgraciadamente, el padre Campos llamaba por orden de lista, por lo que a mí me llegó casi al final su sabio consejo. Cuando me llamó para preguntarme si me había “tocado la cosita”, era tarde. En realidad…si me había tocado la cosita, y vaya que me la había tocado.

Mentí, para no caer en las garras de la inquisición. Pero en realidad, valoro que me haya dicho que me iba a descerebrar.

Mis experiencias con la cosita habían sido de tal intensidad, que, probablemente, sus palabras evitaron que me metiera el palo de la escoba por la raja en algún momento de extrema euforia.

Pienso que en los Colegios debiera haber una sala de Depilación. Con ello se puede depilar a todo el curso y luego asignar las horas de formación sexual por gramos de pelo, y no por orden de lista, así se haría plena justicia.

EVO