El Loco Estero
Cuando leí el Loco Estero - que en la intervención de un apoderado en una reunión de 2º humanidades se trataba "del Estero Loco" -, pude enterarme que la calle en la que yo vivía era re antigua. El ñato Díaz frecuentaba la calle Gálvez; (hoy día Zenteno por esas cosas de algún gil, que se le ocurrío cambiarle el nombre).
En esa calle, en el nº 184 2º piso depto 212 arribé a esta ciudad de Santiago. No venía del campo - El Vergel -, sino de la montaña - SEWELL-.
Allí había tejido mi mundo de relaciones y sentidos. De un porrazo al San Ignacio. Les confieso que debió haber sido muy duro y difícil el porrazo.
Ahora lo percibo con claridad. En ese entonces vivía pa`elante no má. Me encontré en un colegio lleno de gente. Un curso numerosísimo donde cada huevón que quería afirmar su hombría de macho recio, jugaba su jueguito de pegarle al nuevo. Salir al patio en el recreo era sortear alardeos y broncas: "caluga o menta"; "te toqué la orejita". ¡¡¡¡ ¿Qué mierda les pasa a estos jetones?!!!!". Me decía a mi mismo. Hasta que un día se me nubló la vista y embestí a uno que usaba overol blanco y que se estaba ensañando en las provocaciones. No supé exactamente como pero atropellé con este personaje de apellido Ossa. Fuimos a dar a la pared con tal virulencia, que el jetón cayó al suelo y...desde ese día no me hueviaron más. Ahora es cierto que por suerte fue Ossa y no Vidal Rencoret, porque ahora estaría contando desde una silla de ruedas este pasaje de mi vida.
¿Se acuerdan de los dulces de la Sra. María? ¿Se acuerdan del Ramón y el Mario, los auxiliares?. Ese año (1962) nos hizo clases de Gimnasia el Sr. Perdro Morales, que después sería entrenador de la Selección de Fútbol de Chile.
Un abrazo Nelson
En esa calle, en el nº 184 2º piso depto 212 arribé a esta ciudad de Santiago. No venía del campo - El Vergel -, sino de la montaña - SEWELL-.
Allí había tejido mi mundo de relaciones y sentidos. De un porrazo al San Ignacio. Les confieso que debió haber sido muy duro y difícil el porrazo.
Ahora lo percibo con claridad. En ese entonces vivía pa`elante no má. Me encontré en un colegio lleno de gente. Un curso numerosísimo donde cada huevón que quería afirmar su hombría de macho recio, jugaba su jueguito de pegarle al nuevo. Salir al patio en el recreo era sortear alardeos y broncas: "caluga o menta"; "te toqué la orejita". ¡¡¡¡ ¿Qué mierda les pasa a estos jetones?!!!!". Me decía a mi mismo. Hasta que un día se me nubló la vista y embestí a uno que usaba overol blanco y que se estaba ensañando en las provocaciones. No supé exactamente como pero atropellé con este personaje de apellido Ossa. Fuimos a dar a la pared con tal virulencia, que el jetón cayó al suelo y...desde ese día no me hueviaron más. Ahora es cierto que por suerte fue Ossa y no Vidal Rencoret, porque ahora estaría contando desde una silla de ruedas este pasaje de mi vida.
¿Se acuerdan de los dulces de la Sra. María? ¿Se acuerdan del Ramón y el Mario, los auxiliares?. Ese año (1962) nos hizo clases de Gimnasia el Sr. Perdro Morales, que después sería entrenador de la Selección de Fútbol de Chile.
Un abrazo Nelson


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